Lanzarote se distingue principalmente por su paisaje volcánico.
Las Montañas del Fuego, en pleno corazón del Parque Nacional de
Timanfaya,
al oeste de la isla, tienen una superficie aproximada de 200 km2
y están cubiertas
por todo tipo de restos volcánicos.
El paisaje es sobrecogedor, comparable a un paisaje lunar.
Las erupciones más espectaculares ocurrieron entre 1730 y 1736 y
hoy en día ocupan
un puesto importante en la historia del vulcanismo mundial, debido
no sólo a las grandes cantidades de lava vertida, sino también a
su larga duración.
La última erupción volcánica se remonta al año 1824.
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