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Debido a la colonización española y a las escalas marítimas de los barcos procedentes de África, Europa y América, la población de Lanzarote es hoy un mestizaje de indígenas y de Majos autóctonos, por un lado, y de emigrantes castellanos, andaluces, portugueses, genoveses, flamencos, normandos y británicos, por otro.
El hecho de ser una escala oceánica ha influido en la personalidad de sus habitantes, dando lugar a un pueblo abierto cuya identidad se sitúa a medio camino entre estos tres continentes.
El pueblo canario es una mezcla de tierra africana, espíritu europeo y corazón americano.
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A los lanzaroteños se les denominaba antiguamente “los conejeros”, debido al gran número de conejos que había en Lanzarote, cuyas pieles se exportaban a Tenerife en el siglo XIX. Los habitantes de las otras islas todavía los llaman así.
Actualmente Lanzarote cuenta con una población de unas 100.000 personas, de las que aproximadamente la mitad vive en Arrecife.
La población reside principalmente en el sur y centro de la isla.
Debido a la proximidad de Marruecos, un gran número de los trabajadores
de la isla son marroquíes. Algunos incluso regentan su propio
comercio.
Las tiendas de alta fidelidad, audivisual y electrodomésticos son generalmente regentadas por la comunidad india.
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En nuestros días son numerosas las tentativas de la población africana por emigrar a Lanzarote, puerta de entrada de la Unión Europea.
Lanzarote cuenta con una minúscula comunidad a la que se suele
ver en el mercadillo de Teguise.
Las actividades tradicionales, tales como la agricultura y la
pesca ocupan hoy día a un gran número de lanzaroteños.
Con suerte, se puede incluso ver a algún que otro pastor vigilando su rebaño de cabras o de ovejas...
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