A pesar de las escasas precipitaciones, Tinajo es uno de los pueblos más aptos para la agricultura, ya que sus tierras de rofe (carbón fino) y cenizas volcánicas, conservadores naturales de la humedad, permiten cultivar una gran variedad de productos autóctonos de extraordinaria calidad.
De hecho, el Museo Agrícola muestra la importancia de la vida agrícola en Tinajo, aunque también en el resto de Lanzarote.
Allí se pueden visitar los molinos (el mismo molino que en Teguise) y sus interiores, los corrales canarios, las casas típicas de Canarias (habitaciones, bodegas, etc.), las prensas de vino, etc.
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Las continuas erupciones generaron una fe religiosa profunda hacia la Virgen de los Volcánes, patrona de Lanzarote, una de las vírgenes más veneradas de Canarias.
Su manto protector, según la leyenda, fue capaz de detener las coladas de lava que se dirigían hacia las casas de Mancha Blanca.
En su honor se construyó la Ermita de Los Dolores, que atrae durante sus fiestas religiosas a un gran número de peregrinos venidos de todos los rincones de la isla.
En Tinajo, los habitantes se escondían en las grutas volcánicas para protegerse de los ataques de los piratas y de las erupciones volcánicas del Tinguatón.
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